MECANISMO WINDLASS

Esta vez, tenemos la participación de dos compañeros. Ellos son Guillermo Pajuelo y Jorge Rey; profesionales de la actividad física y la fisioterapia respectivamente (Jorge también es graduado en CCAFyD). Hoy nos traen un aporte que normalmente no se suele atender y que tiene muchísima aplicabilidad a la mayoría de actividades deportivas. Espero que lo disfrutéis tanto como lo he disfrutado yo.

INTRODUCCIÓN

En cualquier actividad física o deportiva vamos a tener una serie de elementos fundamentales para optimizar nuestro rendimiento y prevenir lesiones. Muchas veces nos centramos en los grandes grupos musculares o en las articulaciones que más problemas y deficiencias presentan, pero pocas veces nos paramos a reparar en los pies.

En los levantamientos, por ejemplo, tenemos tres elementos principales: el levantador, la carga y el suelo. Ya hemos visto numerosas aportaciones sobre la fuerza de agarre (unión levantador – carga) pero quizá nos estemos olvidando de la otra unión…

¿Qué ocurre entre el suelo y el levantador?

¿Le damos la importancia que tiene?​

En este artículo os vamos a presentar un fenómeno que se produce en nuestros pies, pero que puede afectar a todas las regiones de nuestro cuerpo por los diversos mecanismos compensatorios que se pueden generar si no tenemos una correcta mecánica a la hora de levantar peso, caminar o correr. Hablamos del mecanismo de Windlass.

¿QUÉ ES EL MECANISMO WINDLASS Y CÓMO SE PRODUCE?

El mecanismo de Windlass o grúa (Figura 1) es la acentuación del arco plantar cuando se realiza una flexión dorsal de la primer articulación metatarsofalánfica. Durante la flexión del primer dedo, la fascia plantar se enrolla y envuelve la cabeza del primer metatarsiano, incrementando la tensión de dicha fascia y produciendo un ascenso del arco plantar medial longitudinal del pie, todo ello sin la necesidad de que exista una contracción muscular.

Figura1. Mecanismo de Windlass: ilustración esquemática en la que se ve cómo la dorsiflexión de la primera articulación metatarso-falángica eleva el arco plantar longitudinal desde Y (A) a Y’ (B), disminuyendo la distancia entre el calcáneo y la cabeza del primer dedo (de X a X’) (1).

Este incremento del arco plantar causa una supinación del retropié y, por tanto, un reposicionamiento de la tibia sobre el astrágalo, originando una rotación externa de todo el miembro inferior (1), lo cual mejora la alineación de las palancas mecánicas y los vectores de la fase propulsiva de determinados gestos (marcha, carrera, saltos, levantamientos, etc.) y, por tanto, la acción de determinados músculos, como puede ser el glúteo.

En la siguiente imagen se puede ver de forma más detallada cada una de las partes del pie de las que estamos hablando:

Figura 2a. Huesos del pie

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Figura 2b. Partes del pie

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE?

La hipomovilidad de la primera articulación metatarso-falángica genera un fallo en el mecanismo de Windlass (3), lo cual provoca que la primera cadena radial del pie se vuelve hipermóvil y se altera por tanto la posición del pie durante la fase propulsiva de los gestos anteriormente mencionados. Entonces, la articulación subastragalina tiene que pronar el pie para compensar, y es aquí cuando el músculo peroneo lateral largo pierde su capacidad para estabilizar el primer radio y, por tanto, su ventaja mecánica (4,5). Si el nivel de actividad del sujeto es limitado, es raro que aparezcan molestias, pero cuando esta situación está presente en deportistas pueden aparecer fracturas de estrés, periostitis tibiales, fasciopatías plantares, tendinopatías aquíleas (4–8), patología de ligamento cruzado anterior (9,10), síndrome de dolor femoropatelar, dolores retromaleolares, roturas o desgarros musculares, dolor lumbar y otras patologías de rodilla y cadera (3). Todo esto dependerá del tipo de actividad realizada por el sujeto, pero es algo que no debemos descuidar si no queremos ser gigantes con pies de humo. Además, debemos tener en cuenta que una base estable en nuestros pies no solo nos permitirá prevenir lesiones, sino mejorar nuestro rendimiento deportivo.

Figura 3: Mecanismo de Windlass paso a paso.

TIPOS DE WINDLASS

  • Activo: con una dorsiflexión activa del primer dedo activaremos este mecanismo. Donde lo vamos a encontrar normalmente es justo antes del contacto del pie con el suelo en la marcha y en la carrera, pero podemos simular esta situación en ciertos ejercicios dentro de la fase de aprendizaje.
  • Pasivo: se dará con una dorsiflexión del primer dedo, pero en este caso de forma pasiva en la fase de impulsión (oscilación final) de la marcha y la carrera o, por ejemplo, en jerks, walking lunges, splits, etc. Es el más importante a la hora de desplazarse, ya sea caminando o corriendo.
  • Inverso: es el que más nos importa en el entrenamiento de fuerza, puesto que será la base para los ejercicios de fuerza en cadena cinética restringida. Se trata de una extensión activa del primer dedo que consigue activar los músculos de la planta del pie y generar una base estable en ejercicios como la sentadilla y el peso muerto, entre otros.

Figura 4: Tipos de Windlass

¿CÓMO EVALUARLO?

Existe un test muy sencillo para saber si funciona este mecanismo en nuestro cuerpo, el Test de Jack. Consiste en flexionar el primer dedo del pie y evaluar los puntos mencionados anteriormente (acentuación del arco plantar y reposicionamiento de la tibia sobre el astrágalo).

Es importante destacar que existen numerosos tests complementarios que nos permiten evaluar el correcto funcionamiento de nuestros pies, pero que no vamos a desarrollar puesto que no son el objeto de este artículo.

¿CÓMO CORREGIRLO?

El primer paso para ponerle solución a una disfunción del Mecanismo de Windlass sería ganar movilidad en el primer dedo, aproximadamente unos 60º. Esto lo conseguimos mediante técnicas manuales, en las que podemos incluir decoaptaciones articulares.

Una vez alcanzado este objetivo, tendríamos que conseguir la flexión del primer dedo de forma activa, sin levantar los demás dedos ni presionar contra el suelo con los mismos. Aquí podemos realizar contracciones isométricas de 6 – 10” o trabajar por repeticiones, en un rango de 8 a 15

Figura 5: Ejercicio de flexión activa del primer dedo para activar el mecanismo de Windlass

Por último, desde la posición de Windlass activo, con el dedo flexionado, realizaríamos una extensión de este primer dedo resistiéndola con una goma, toalla o las manos de un compañero/a.

Este planteamiento cabría dentro de las 2 primeras semanas de readaptación o hasta que el deportista adquiera control sobre este complejo, pero a partir de ahí habría que realizar un trabajo más específico e integrarlo poco a poco en los diferentes gestos deportivos o levantamientos.

CONCLUSIONES

  • El pie es nuestro contacto con el suelo, y de él depende en gran medida nuestra estabilidad global.
  • Lo que ocurre en nuestros pies afecta al resto del cuerpo, ya que puede alterar el funcionamiento de las diferentes cadenas musculares.
  • Si nuestros pies no funcionan adecuadamente, corremos un riesgo alto de padecer dolencias y lesiones, el cual incrementa si le sumamos volúmenes altos de entrenamiento.
  • El complejo del pie debe ser otro de nuestros objetivos del entrenamiento, tan importante como la cadera, los hombros, etc.
  • Con dedicarle solo unos minutos al día podemos lograr mejoras sustanciales.
  • Con este tipo de trabajo, no solo conseguiremos prevenir lesiones, sino también mejorar nuestro rendimiento.

REFERENCIAS

  1. Manfredi-Márquez MJ, Tovaruela-Carrión N, Távara-Vidalón P, Domínguez-Maldonado G, Fernández-Seguín LM, Ramos-Ortega J. (2017) Three-dimensional variations in the lower limb caused by the windlass mechanism. PeerJ 5:e4103
  2. Welte, L., Kelly, L. A., Lichtwark, G. A., & Rainbow, M. J. (2018). Influence of the windlass mechanism on arch-spring mechanics during dynamic foot arch deformation. Journal of The Royal Society Interface, 15(145), 20180270.
  3. Vallotton J, Echeverri S, Dobbelaere-Nicolas V. Functional hallux limitus or rigidus caused by a tenodesis effect at the retrotalar pulley: Description of the functional stretch test and the simple hoover cord maneuver that releases this tenodesis. J Am Podiatr Med Assoc 2010;100(3):220-229.
  4. Munuera PV, Trujillo P, Güiza I. Hallux interphalangeal joint range of motion in feet with and without limited first metatarsophalangeal joint dorsiflexion. J Am Podiatr Med Assoc 2012;102(1):47-53.
  5. Hreljac A, Marshall RN, Hume PA. Evaluation of lower extremity overuse injury potential in runners. Med Sci Sports Exerc 2000;32(9):1635-1641.
  6. Lucas R, Cornwall M. Influence of foot posture on the functioning of the windlass mechanism. The Foot 2017.
  7. Beeson P. Plantar fasciopathy: revisiting the risk factors. Foot and Ankle Surgery 2014;20(3):160-165.
  8. Tenforde AS, Yin A, Hunt KJ. Foot and ankle injuries in runners. Phys Med Rehabil Clin N Am 2016;27(1):121-137.
  9. Beckett ME, Massie DL, Bowers KD, Stoll DA. Incidence of Hyperpronation in the ACL Injured Knee: A Clinical Perspective. J Athl Train 1992;27(1):58-62.
  10. Loudon JK, Jenkins W, Loudon KL. The relationship between static posture and ACL injury in female athletes. Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy 1996;24(2):91-97.

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